Me suceden muchas cosas. Miro hacia el cielo y se me asemeja más azul que de costumbre. Se siente en el aire el perfume del cambio de estación. Y ahora salgo al balcón y el silencio de la noche me habla, me arrulla, me acaricia. Es una noche deliciosa, suave, tranquila. Tengo sueño, hoy nadé y fui a taekwondo, pero siempre termino trasnochando, como si no pudiera evitar a la noche, que me llama. Sola, con mis pensamientos. Sola, con mis palabras acompañándome desde el escondrijo de mi silencio. Y la música. Y las imágenes. Y mi habitación desordenada…
A veces lo extraño. Cada día menos, agradezco. Es por eso que amo y odio la noche al mismo tiempo. Despiertan mis sueños cuando se pone el sol, pero también despiertan mis fantasmas. Todos duermen, yo renazco. Esa frase es una parte de una de mis poesías. Es por eso que a veces quisiera simplemente irme a dormir por la noche. Mi opción en ocasiones es refugiarme en uno de mis innumerables libros. Y trato de aprender, de no pensar tanto en mí, tanto en preguntas que no tienen respuesta.
Hay tanto que quisiera hacer… tanto por vivir, tanto por disfrutar, tanto por luchar, pero de esa lucha buena, esa lucha de la que uno sale enaltecido. ¿Está mal querer beberse la vida de un sorbo? Mi madre dice que cuando digo eso le da miedo, miedo porque las personas que quieren beberse la vida de un sorbo se mueren jóvenes. Pero ésa no es mi intención. Yo solo quiero saldar cuentas pendientes con la vida. No son malas cuentas, simplemente deseos frustrados, cosas que siempre quise aprender o hacer, crecer y ser un poco más sabia día a día. Comprender mejor a los demás, desprenderme de los viejos rencores que a veces aún me acechan, disfrutar más del hoy, ayudar a otras personas si me necesitan… abrirme a la vida.
A veces en el mundo cotidiano todo se generaliza de una manera tal que me abruma. O somos blanco, o somos negro. Si sos rubia, sos tonta, si sos inteligente, sos fea, si te atrevés a soñar, sos un anarquista, si trabajás en una oficina, sos aburrido, si viajás con una mochila al hombro, sos hippie, si te quedás en un hotel caro, sos yuppie y andás haciendo ostentación. Si hablás de cómo, a pesar de los tintes oscuros que a veces tiñen nuestra vida, cómo uno disfruta de lo que hace, de cómo vive, entonces estás muy lleno de vos mismo, pero si te vivís quejando, sos un pesimista y negativo. Si amás con locura y a ciegas, con idealismo y optimismo, “ya se va a encargar la vida de darte la cachetada necesaria para despertarte a la realidad”, y si estás desengañado del amor, “tenés que confiar más en los demás y ser más idealista”. Es imposible complacer a todo el mundo, es por eso que creo que uno no debería tratar de complacer a nadie, sólo a uno mismo. Ah, me olvidaba que si uno quiere ser feliz y hace lo que se necesita para serlo, uno está siendo “egoísta”. Me pregunto por qué no podemos vivir y dejar vivir un poco. Lo fácil que sería la vida si todos tratásemos de ser mejores personas y comprender más al que está al lado…
Para mí esa es una tarea de todos los días. Uno debería de manera consciente aprender a superar las limitaciones y ayudar a los demás a hacerlo también. Y ser buenas personas… creo que todas las cosas a las que le tengo miedo, la que más me afecta es el miedo al desengaño, a sentirme defraudada por alguien a quién yo quiero. Y yo me encariño tanto y tan fácil… y no quiero perder a nadie más. Por eso me aferro a mis afectos más que nunca. Y busco crear nuevos afectos. Y no cometer los mismos errores. Y aprender. Y crecer.