La coleccionista

Yo tengo una debilidad. Un motor en la vida, un sueño. Yo tengo un deseo, un anhelo, un destino. Yo siento, y hablo, y escucho, y todo fluye por entre mis dedos. Y comienzo a atesorar.

Y cierro los ojos y está todo en mi mente. Y abro los ojos y está todo allí afuera, esperando a ser descubierto, vivido, palpado.

Yo tengo una afición, yo colecciono sensaciones. Yo colecciono momentos y atardeceres. Sabores de helados de dulce de leche y chocolate, perfumes de rosas, jazmines, maderas. La albahaca fresca en la cocina, el ajo y la cebolla rehogándose en sartén. Yo colecciono momentos, segundos que se van tomando una cerveza una tarde noche de verano, sentada en la vereda de algún barcito delicioso. La sensación del primer chapuzón en la pileta, el agua deslizándose por la piel sedienta y bronceada. Hacer las valijas el día antes de las esperadas vacaciones. Abrir la ventana para que entre el sol y el viento fresco en las mañanas. Zambullirse en una cama calentita y acolchada cuando afuera la lluvia arrecia…

Sí, definitivamente es una de mis actividades favoritas. Abrir bien los ojos y paladear los momentos, las sensaciones, los silencios, el barullo. Y el sol me da en la cara y es calentito. Y mi pelo huele a recién lavado. Y reírme en las fiestas y hacer payasadas, y decir “¡ésa no soy yo!” cuando te muestran las fotos!… :P
Y volar en parapente, y sacar la cabeza fuera de la ventanilla cuando el tren da una vuelta vertiginosa. Y usar muchos anillos en los dedos, o hacerme un tatuaje de pura impulsiva, dormir todo el día sólo porque tengo mucho mucho sueño…

Perdonar cuando me lastiman, no esperar ser el centro del universo. Tomar a las personas como son y amarlas con sus imperfecciones. Abrir un regalo con expectativa y sonrisas de la niña que todavía está muy viva dentro mío…

Viajar. Viajar siempre y cuando y donde se pueda. Irme en tren, en bus, en avión, en carreta, pero viajar siempre. Dormir en carpa o en hotel cinco estrellas. Ir al spa y que me den un masaje de pies (¡cuánto lo necesito, siempre…!), caminarme veinte kilómetros al hilo. Tomar cinco tragos seguidos de agua cuando se siente que es de lo único que uno podría vivir. Leer un libro, leer setecientos libros. Sentirme así de chiquitita cuando descubro que cuanto más sé, en realidad es que no sé nada…

El primer beso, lleno de cosquilleos. El beso número mil, lleno de confianza y paciencia y templanza. El roce de la piel, el llamado telefónico, las miradas y el silencio. El descubrimiento asombrado, las sonrisas cómplices.

La vida, en definitiva… que me llena de asombro. Y entonces descubro su valor, y ya no quiero pasar un minuto sin vivirla, sin atesorarla, sin coleccionarla compulsivamente. Por eso yo soy coleccionista. Y mi colección nunca acaba.

Una respuesta para “La coleccionista”

  1. diablo77 Dice:

    Ayer te dije que envidiaba profundamente tu capacidad de transmitir, sensaciones, y me quede corto. Me quede corto por que tenes el poder de reflejarte a travez de tus texto, y donde quien lo lee tambien se descubre reflejado.

    Coleccionista de Sensaciones, te lo voy a robar…

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